Esta historia no es tan bonita, todo lo contrario, la barbarie del ser humano se cebó en este pobre animal. Adjunto el artículo del periodico.
AnimalesLa de ‘Vela’, otra historia de horror
El Juzgado de Güímar investiga el maltrato brutal a un pastor alemán encontrado en Arafo
Las heridas de Vela demuestran que sufrió una paliza con extrema crueldad.
Su protagonista es una hembra de pura raza (pastor alemán) de nombre Vela, dato éste obtenido del microchip que llevaba inserto, el cual reveló asimismo el de su propietario, un vecino de Candelaria. Y esta es la historia: el día cuatro del pasado mes de mayo, agentes de la Policía Municipal de Arafo encontraron en plena calle al animal de que se trata, muy malherido, en la zona conocida como El Carretón. A pesar de su estado, Vela no permitió aproximarse a nadie, por lo que los agentes recurrieron a la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Animales y la Naturaleza de Candelaria (Addanca), cuya presidenta se personó en el lugar acompañada de una veterinaria, la cual logró sedar al animal y trasladarlo a su clínica Arca de Noé, donde, tras un laborioso tratamiento, con cirugía incluida, sigue ingresado.En el momento de ser recogida, Vela ofrecía un aspecto terrible, con graves heridas infectadas y evidente putrefacción, con trozos de piel desprendiéndose al menor contacto e invadida por gusanos que ocupaban, incluso, su boca. Según un primer dictamen, las lesiones eran la consecuencia de una brutal paliza propinada con uno o varios objetos contundentes, descartándose en principio la hipótesis de un atropello o de la utilización de Vela para entrenamientos de perros de pelea.Addanca se movilizó en distintos frentes, y el caso fue difundido por televisión, citado en este periódico y puesto en conocimiento del alcalde de Arafo, Domingo Calzadilla, a través de una denuncia interpuesta por la presidenta de la Asociación y de numerosas cartas suscritas por particulares pidiendo castigo para tan despreciable conducta y apelando a la autoridad que confiere a dicho alcalde la ley canaria de Protección de los Animales 8/1991. Ante el revuelo producido, la primera autoridad municipal optó por trasladar la denuncia al Juzgado de Primera Instancia Número 2 de Güímar, donde se espera que el juez o jueza de turno aplique con la mayor severidad las sanciones contempladas en el vigente Código Penal, que ya tipifica el maltrato de los animales como un delito.Una explicación dudosaEl denunciado probablemente será el propietario que aparece como tal en el microchip que lleva Vela. Sus explicaciones al respecto, según se nos informa, parecen poco convincentes, pues se exculpa aduciendo que regaló el animal hace meses “a alguien”, pero no recuerda a quién. Como si fuera fácil olvidar a “alguien” a quien se obsequia un perro de una de las razas más cotizadas actualmente.Por otra parte, el artículo 41, apartado 3, del reglamento de la Ley 8/1991 antes citada, dice textualmente: “Quienes cediesen o vendiesen algún animal de compañía están obligados a comunicarlo al Ayuntamiento respectivo en el plazo de un mes, indicando el número de identificación censal para su baja y acompañando la acreditación del nuevo propietario por medio de fotocopia del DNI”. Si son ciertas las manifestaciones atribuidas al dueño oficial de Vela, en cuanto a haberla regalado “a alguien”, ya existe una irregularidad por haberse saltado el requisito a que se refiere el párrafo anterior. Su amnesia también es un indicio sospechoso; que sea la Justicia la que ponga las cosas en su sitio.Como dijimos antes, Vela sigue ingresada en la clínica Arca de Noé. Los gusanos han desaparecido de sus heridas. Ojalá que se hayan alojado en la conciencia de quien quiera que haya sido el autor de su desgracia. Distintas asociaciones protectoras de animales y bastantes particulares sensibles ante barbaridades tales están pendientes del fallo judicial, y esta página semanal de DIARIO DE AVISOS permanecerá, por supuesto, abierta para comentar la sentencia. Esperemos que no con la misma tristeza con que nos hemos referido a la blandura de otras decisiones legales que han premiado canalladas semejantes a la contada en esta triste historia.